Infografía subjetiva-Desvisualización de datos / Subjective infographics-Data desvisualizatión
Infografía periodística
Columnas de opinión
¿Quién es Jaime Serra? / Who is Jaime Serra?
La imagen escrita
Blog

La Oficina
jaimeserrapalou@gmail.com
Facebook
Twitter
Instagram

'Cinco textos y una canción'
Lectura de columnas publicadas en 'La Vanguardia' acompañado del músico Benet
Festival DeboraLletres
21 de abril, de 16 a 22 horas
Talleres Europa
Calle Joan d’Àustria 86, Baixos
Barcelona









'Un billete de ida' 
Texto escrito en el año 2015 para el artículo del libro 
Malofiej 22 'Infografistas españoles en el exilio', de Ángela Santafé, en el cual se incluyeron algunos párrafos. 

La decisión estaba tomada antes de recibir la oferta profesional. Fue Buenos Aires, pero habría aceptado -casi- cualquier otro destino. De hecho habría preferido algo más ‘exótico’. Esa fue una de las principales decepciones al llegar a la que sería mi nueva casa. Todo me parecía demasiado conocido. Más tarde descubrí que solo era una apariencia y que el realismo mágico llega hasta el cabo de Hornos.

Desde niño soñaba con conocer mundo. Viajar, vivir nuevas realidades, nuevas experiencias, para, y por sobre todas las cosas, ampliar el único capital que puedes construir y que nadie ni nada puede arrebatarte: aprender. No me refiero a aprender infografía, se me hace algo ridículo irse a vivir a la capital más austral del mundo solo para eso, hablo de aprender como un fin en si mismo. Aunque estaba y estoy convencido que una persona más rica deviene en un profesional más rico.

Era el año 1995 y muchas eran las diferencias con la actualidad. Me doy cuenta -solo ahora que me piden este texto- que eran singulares los colegas que habían emprendido un camino similar. Todo estaba más lejos sin Whatsapp, Facebook o Skype, de hecho sin teléfono móvil ni Internet, pero las condiciones económicas hacían menos necesarias tales cosas. En aquel momento también estábamos en España en lo que llaman una crisis económica, pero no me fui por necesidad, era Redactor Jefe de uno de los grandes diarios españoles y pude negociar unas condiciones económicas y profesionales envidiables.

Buenos Aires era una sociedad con una gran tradición y cultura periodística (una señal para interesados: ‘Operación Masacre’ de Rodolfo Walsh, primera novela de no ficción, precursora del Nuevo Periodismo. Publicada en 1957, casi diez años antes que el venerado ‘A sangre fría’ de Truman Capote) a la que, sin embargo, la infografía no había llegado. En ese sentido no habían profesionales de los que aprender o con los que compartir. No había competencia con la que medirse y crecer.

Sin interlocutores que comprendiesen que había ido a hacer allá, los primeros meses en Clarín resultaron de una solitud profesional devastadora. Parecía un error. Hasta que una mañana, en que llegue al diario más temprano de lo habitual, tuve una visión: contemplando desde mi escritorio la enorme, diáfana y destartalada redacción, el mobiliario se desvaneció lentamente y luego los muros y estructuras arquitectónicas y finalmente las personas se esfumaron también, una a una. Y entonces quede solo frente a la Pampa, ese vértigo horizontal como lo denominaba Borges. Ningún límite puesto por el hombre a la vista en una tierra fértil que ofrece dos cosechas al año y donde las reses se cuentan en decenas de miles. Y entendí el mensaje, una clara metáfora del paisaje profesional bonaerense: un basto espacio preñado de grandes profesionales del diseño, la ilustración y el periodismo. Un reto único. Una posibilidad de replantearme, de desplazar las estacas, las vallas, los límites, las convenciones, los criterios sobre los que se estaba asentando la infografía periodística en el resto del mundo.

De ese repensarse nacieron muchas conclusiones útiles y lo que luego se conoció como ‘estilo Clarín’ que, en realidad, no es un estilo si no un concepto: considerar la estética como ética, o, dicho de otro modo, la forma como contenido. Un ‘no estilo’. También me ofreció la posibilidad de experimentar en un estilo narrativo, temático y gráfico de autor. Un estilo personal para una herramienta poco dada a la subjetividad. El experimento resulto un éxito, que hoy, tantos años después, todavía me persigue.

No fue sencillo. Clarín era un monstruo que vendía más de un millón doscientos mil  ejemplares diarios, con un promedio de ciento veinte páginas, trece suplementos semanales, cerca del 60% de sus páginas de publicidad… Por ello era también complejo manejarse en su enorme estructura y, finalmente y no menor, en una cultura extraña para mi –pese a las apariencias y el idioma-. Fue un autentico master profesional y humano. Sin Clarín habría naufragado posteriormente en otros mares como Tele5, Corriere della Sera, Gazzetta dello Sport, Il Sole 24 o La Vanguardia, entre otros.

No se si lo pensé antes o fue una reflexión sobre los hechos (el pasado tiene la virtud de poder ser reinventado constantemente) pero creo que irse a un gran medio de la periferia –en Argentina la sensación de estar lejos de todo es una realidad- fue, también, una estrategia profesional. Por entonces y quizás esta sea una diferencia con la actualidad, desembarcar en alguna de las capitales económicas del mundo –en general anglosajonas- era someterse. Someterse al modo de hacer de los ‘desarrollados’, a ser el hispano, a una competitividad donde puedes dejarte lo esencial de la vida en el empeño. La estrategia de abordar el centro desde la periferia funcionó. El norte se fijó en nosotros a base de un modo distinto de entender y hacer con calidad y de difundirlo dentro de la profesión en una época sin redes sociales. Un año después de aterrizar tenía sobre mi mesa ofertas de El Mundo, –una verdadera potencia infográfica en aquel momento- El País, The Washington Post, The New York Times o Time Magazine, entre otros. Un sueño. Decidí quedarme. Me pareció que esos nombres, impactantes en cualquier curriculum, me habrían quitado la libertad de acción de la que disponía. Alcanzado el deseo deje de desearlo y empecé a construir un completo curriculum 
Bartleby del ‘preferiría no hacerlo’. 

De modo similar a lo que me sucedió profesionalmente, internamente descubrí que los parámetros de conducta y juicio personales se hacían laxos, propensos a ser revisitados y modificados. En Buenos Aires me sentí liberado, pero eso habría sucedido en muchos otros lugares. Por que probablemente la situación ideal consista en ser extranjero: tomas lo bueno del lugar y abandonas –aunque sea un rato- la carga que llevas contigo. De hecho creo que por dejar de ser extranjero me fui.

El vínculo que establecí con Argentina es profundo, mucho más allá de los profesional y procuro ir al menos una vez por año para reencontrarme con amigos y lugares.

Pero nadie me advirtió de que lo verdaderamente duro y difícil, cuando no imposible, es volver. Regresar, tras cierto periodo de tiempo, es sencillamente imposible. Volver se convierte en un viaje a la fantasía, que es donde reside el pasado. Por eso mi viaje empezó en Argentina y tras varios países más y instalado de nuevo en Barcelona, es irreversible.

En una época en la que muchos jóvenes se ven forzados a dejar España para buscar una vida mejor en otras tierras puedo comprender que se pueda vivir con cierto tono dramático, sin embargo me parece una de las mejores experiencias que se puedan tener. En esta época en la que hemos liquidado todos los ritos iniciáticos sin reponerlos por otros, quizás este podría ser uno a implementar. De hecho en algunas culturas esto es así: al terminar la universidad y antes de encarar una vida profesional, los jóvenes se dan una vuelta. Los mormones suelen irse a vivir un año en misión apostólica a algún lugar del planeta, no importa cual. Así me lo explico aquel mormón pelirrojo que se había pasado un año en La Coruña y que, en su oficina de concesionario Dólar Rent a Car en las afueras de Las Vegas, me lo dejó claro: ‘esto es América, no debes entender las cosas, solo acéptalas’, fue un poco más al sur donde lo puse en práctica. Una de las mayores lecciones que aprendí.



Collage fotográfico, en mi libro de bocetos, del escritorio que ocupaba al llegar a Clarín
Selección de manuales de estilo. 1996 al 2006

Clarín
Buenos Aires, Argentina
Tabloide
Color
Aplicación del manual de estilo: 1996
Revisión del manual de estilo: 1999



El Periódico de Catalunya
Barcelona, España
Berlinés
Todo color
Año en que se implementó el manual de estilo: 2000
66 páginas



The Independent
Londres, Reino Unido
293 x 388 mm
Blanco y negro más una tercera tinta
Aplicación del manual de estilo: 2004
35 páginas



Il Sole 24 Ore
Milán, Italia
Difusión nacional
Tirada media diaria 375.000 ejemplares
Color y Blanco y negro
Papel salmón
Aplicación del manual de estilo: 2006

'Dialograma’
El pasado nueve de marzo la agencia Interactius, especializada en estrategia de negocio, experiencia de usuario y desarrollo de productos y servicios digitales, decidió utilizar ‘Dialograma’ como parte de su plan de formación interna. A cargo del taller estuvo Laura Castro.

Once participantes
Cuatro temas a debate
Una hora y media de duración

Tablero resultante


Imágenes del taller


“Aunque tratamos pocos temas, con la visualización se vieron reflejadas varias tendencias en los argumentos que se exponían según el rol que tenían los participantes en la empresa. Por ejemplo: cuanto mas jefes, más intelectuales y menos emocionales eran las valoraciones”
Laura Castro





‘Dialograma’ esta abierto a ser utilizado por empresas, centros de estudio o, sencillamente, cualquier persona que lo desee. Las reglas y el tablero se puede descargar desde este link. Si utilizas ‘Dialograma’ haznos llegar una breve descripción y alguna imagen.

Otros 'Dialograma'
'Cien líneas, cincuenta trazos'
Primera entrega de 'Leer entre líneas', sección mensual en 'El Mundo'
Leer texto
Ver original


Entrevista en 'Papel', diario 'El Mundo'
Javier Blánquez
Leer entrevista






'Jaime Serra: El arte de la infografía'
Jordi Pons, Nacho Moreno. 'El Mundo'


Trabajo que forma parte del conjunto 'Amores superpuestos'

'Datos y verdades'
Comunica2. Congreso Internacional sobre Redes Sociales
Universitat Politècnica de València
España. Campus Gandia, 
15 de febrero del 2018
Publicación promocional del Departamento de Infografía de diario Clarín de doce páginas. Recoge una selección del trabajo publicado en el cuerpo principal del diario y en sus suplementos


Ud. está aquí
Finales del año 1996 y parte del 1997

Donde iremos a parar
Finales del año 1997 y parte del 1998

Fig.1 Descripción. Fig.2 Interpretación. Fig.3 Infografía
Finales del año 1988 y parte de 1999 
El año 2000 deje el diario y me traslade a vivir a Barcelona, así que esta fue la tercera y última de estas publicaciones durante el tiempo en que dirigí el departamento.

Observándolo con la perspectiva que dan casi dos décadas me resulta sorprendente la consciente inclinación hacia los conceptos radicales de infografía que manejo en la actualidad. Desde la ilustración de portada, de mi autoría, que ya reconoce la interpretación como parte intrínseca de la infografía, al texto de la página dos, o la elección de las dobles páginas dedicadas a los anuarios y la Historia Visual de la Argentina, hay un claro énfasis en la subjetividad de la elección de tema y contenido y la forma de representar la información.


Portada
Departamento de Infografía. Buenos Aires, agosto 2000
Fig.1 Descripción. Fig.2 Interpretación. Fig.3 Infografía




Página 2
Jaime Serra. Editor Jefe de Infografía


La ciudad en la que vivimos, los libros leídos, las películas vistas, los lugares a los que viajamos, el arte que gozamos, las charlas de café que tuvimos, los amores y desamores, el sexo, los compromisos sociales y políticos, la televisión, la publicidad, los buceos en Internet, los recuerdos de infancia y, sobre todo, las variadisimas formas de entender la vida que tiene la gente, están allí cuando trabajamos.
Por que cuando un hombre crea, toda su vida está presente. Y la infografía es un trabajo creativo.
En el diario Clarín aspiramos a que las infografías sean bellas en el más amplio sentido.
Queremos que cuando la gente las vea experimente placer. Buscamos que se sientan tratados como seres inteligentes, despiertos y sensibles.
No es arte (tiene demasiados condicionantes), pero desde su ajustado espacio en las páginas de papel prensa, tiene el destino de llegar a cientos de miles de pares de ojos. Y nosotros creemos que es una suerte trabajar para que todos ellos vean algo bello cada día.
Nuestro ideal es que los lectores piensen.
Y las infografías que hacemos son las que nos gustan hacer.

Departamento de Infografía:
Osvaldo Demaría, Alejandro Tumas, Andrea Tozzini, Gerardo Morel, Lucas Varela, Jorge Portaz, Pablo Loscri, Hector Cevallos, Anibal Ces, Juan Pablo Zaramella, Ana Gueller, Estella Bin

Ilustración de tapa:
Jaime Serra

Textos:
David Wroclavsky




Página 3

Había una vez...
El huevo fue sólo el comienzo. Es cierto que cuando los paleontólogos encontraron el más sorprendente yacimiento de nidos de dinosaurios hallados en la Patagonia, estábamos listos para salir. Pero también que fue necesaria una semana de trabajo de campo (viajando en vehículos todoterreno, durmiendo en carpa, comiendo siempre lo mismo) para reconstruir cómo vivieron y murieron las bestias. Y otros tantos días de estudio para graficar como se degradaron sus restos, dónde fueron hallados y las técnicas empleadas para reconstruir sus monumentales esqueletos.

Investigación: Aldo Chiape
Autores: Alfo Chiape, Alejandro Tumas

Plata SND99




Páginas 4 y 5
Anuario 98-99
La aparición del Viagra. La década del presidente Menem. Francia 98. La crisis asiática. El centenario del nacimiento de Borges. La guerra de los Balcanes. El fin del milenio. Todos hechos que, por históricos, son los auténticos protagonistas del anuario que Clarín edita desde hace 4 años.
La idea de los gráficos a doble página que abren las siete secciones de cada anuario, siempre fue apostar a la vanguardia. Las fotografías e ilustraciones y el modo de tratarlas aparecen por propia voluntad teñidas de los colores de las nuevas tendencias. Y quedan en el archivo como testigos estéticos que, en el futuro, ayudarán a comprender mejor lo que pasó algún día.

Autores: Jaime Serra, Pablo Loscri
Fotografía: Cristina Reche



¿Existe la infografía de autor? ¿Puede un grafista volcar su modo de ver la vida en un desplegable sobre la Revolución Industrial? ¿Los jirones de una radiografía de pulmón son el soporte adecuado para contar las historia de un país? ¿Se puede hacer cualquier cosa?
Sí.
Eso fue lo que hicimos en todos y cada uno de los 41 desplegables cuádruples de la Historia Visual de la Argentina, una enciclopedia temática que narra la historia del país desde el siglo XV hasta la actualidad.

Autores: Staff
Award of Excelence. SND 1999




'Una hazaña a través de los Andes'
'Indígenas en vísperas de la conquista'
'Revolución industrial y comercio en el SXVIII'
Arte final de veinticinco de estos desplegables. No incluyen textos ni las gráficas realizadas en ordenador

Página 8
‘Efectos del cigarrillo’ 
Cuerpo principal del diario. Información General. 1 de junio de 2000
Papel quemado, trozos de metal recogidos del suelo, ceniza de cigarrillo, basura. Materia prima adecuada para contar cómo trata el cigarrillo a nuestros pulmones. 

Autor: Jaime Serra

‘Que es un aneurisma cerebral’
Viva. Revista dominical. 14 de mayo de 2000
También usamos la computadora. Sobre todo si se trata de hablar del cerebro, al que, cada día, la tecnología nos ayuda a conocer mejor.
Autor: Pablo Loscri

‘Cómo fue el trasplante’
Cuerpo principal del diario. Información General. 12 de febrero de 2000
El color como instrumento para tratar un trasplante de hígado. Uno para el donante y otro para el receptor. Una idea y dos colores deberían ser suficientes.
Autores: Pablo Loscri, Alejandro Tumas




Página 9
Cuerpo principal del diario. Información General. 26 de noviembre de 1999
Una toma de rehenes. Una huida frustrada por una lluvia de balas. Muertos y heridos. Un escandalo nacional.
Una pizarra blanca. Tres fibras de colores. Unas cuantas fotos polaroid. Una computadora. Un infógrafo.
Autores: Lucas Varela, Alejandro Tumas
Investigación: Stella Bin, Rolando Barbano, Pablo Abiad
Fotografía: Marcelo Mendiburu

Cuerpo principal del diario. Información General. 26 de noviembre de 1999
El motín terminó mal: varios presos acabaron muertos y hubo un montón de detalles escabrosos. Un reo nos cedió su ‘faca’ –arma blanca fabricada clandestinamente por los internos-, la misma que empleó durante la rebelión. Claro que, antes, la dobló al medio, señal de que la entrega por su propia voluntad. La faca intacta es virtual: una reconstrucción digital que, a tamaño real, hasta aparece amenazar al lector.
Autores: Jorge Portaz, Alejandro Tumas




Página 10 
Viva. Revista dominical. 26 de mayo de 2000
‘Con sabor a miel’
Autores: Pablo Loscri, Alejandro Tumas, Lucas Varela
Investigación: Stella Bin

Viva. Revista dominical. 6 de febrero de 2000
‘Barcos del aire’
Autores: Pablo Loscri
Investigación: Stella Bin

Viva. Revista dominical. 6 de febrero de 2000
‘Houdini’
Autores: Ana Gueller, Lucas Varela
Fotografía: Marcelo Mendiburu





Página 11
Viva. Revista dominical. 2 de enero de 2000
‘El primer descubrimiento’
Autores: Lucas Varela, Juan Pablo Zaramela
Investigación: Stella Bin
Fotografía: Cristina Reche

Viva. Revista dominical. 4 de abril de 1999
‘La Crucifixión’
Autores: Pablo Loscri, Gerardo Morel
Investigación: Stella Bin
Fotografía: Cristina Reche

Cada semana publicamos un gráfico de doble página e inspiración didáctica en la revista dominical de Clarín. ¿Cómo fabrican la miel las abejas?, Houdini, el gran escapista, ¿Cómo vuelan los dirigibles?, ¿La Crucifixión de Cristo, ¿Cómo llegaron los vikingos a América?, el tema marca la estética del gráfico.




'La Crucifixión'. Adaptación para La Vanguardia. Año 2008

'La Crucifixión'. Mención especial del jurado Malofiej. Año 2000
"Las estadísticas hablan de todos, es decir, de nadie"
Entrevista de Aljaz Vindis
Inglés y esloveno
Fundación BrumenEslovenia 2017
Lectura, alta resolución













Entrevista en castellano

Cuando comenzó su carrera, ¿cómo se veía la escena en la infografía? ¿Ha tenido muchas referencias nacionales y extranjeras a las que recurrir, o tuvo que calcular la mayor parte usted mismo?


El año 1982 apareció el diario USA Today señalando algunas direcciones nuevas para el periodismo en papel: fotografías más grandes, textos más cortos, cuerpos tipográficos de mayor tamaño y el uso habitual de gráficos estadísticos ilustrados; una forma que podríamos considerar hoy como protoinfográfica. Dos años después, en 1984, Apple lanzó su primer ordenador Macintosh, una herramienta que facilitaba el trabajo vinculado al diseño y permitía una producción veloz, acorde a las necesidades de un medio diario. El fenómeno tecnológico permitió que el fenómeno cultural, marcado por USA Today, se expandiese.

En aquella época todos los diarios de España estaban construyendo sus departamentos de infografía. Fue un fenómeno que no se produjo en otros países hasta muchos años después y que nos puede ayudar a comprender por que existe hoy una poderosa escuela de infografía española que trabaja y dirige los departamentos de algunos de los más importantes medios del mundo.

España en los años ochenta se encontraba inmersa en un proceso de transición política, de una dictadura a un régimen democrático, que obligaba a todos los actores sociales a una profunda transformación ética y estética. El periodismo fue, probablemente, uno de los actores que no solo cambió si no que lideró el cambio: no era posible explicar, construir, un régimen democrático con medios de comunicación fascistas o sencillamente con reminiscencias a una concepción socio-política 
que quería dejarse atrás. Por esta causa los medios españoles actuales nacieron a fines de los setenta y principios de los ochenta (El País, El Mundo, El Periódico) o se sometieron a un cambio de tal envergadura que de hecho devinieron en otros, en unos nuevos (ABC, La Vanguardia). 

En lógica incorporaron la tecnología y los conceptos de los años en que nacieron y en aquellos años la infografía despuntaba como una narrativa nueva y prometedora.

En ese contexto y procedente de la ilustración, llegué a la infografía periodística.

En los diarios no existía una idea clara de lo que debíamos hacer. Nadie la tenía, ni los que seríamos infografistas –en aquel momento no se puede decir que lo fuésemos-, ni los redactores, ni la dirección de los medios. Estábamos experimentando, buscando la manera.

Pertenezco a la generación que construyo la infografía como profesión. Infografía es un termino alrededor del cual se aglutinaron distintos oficios que anteriormente no tenían una definición clara y que el infografista moderno ha a aprendido a dominar y combinar hasta crear algo nuevo.

Precedentes que ahora parecen obvios como el ‘Mapa del cólera’ del Dr. John Snow, los gráficos estadísticos de William Playfair o el trabajo de Charles Joseph Minard eran desconocidos para la mayoría de los profesionales que llegamos a la infografía en aquellos años. Sin embargo, posteriormente, fueron estos precedentes entre muchos otros, los que nos ayudaron a definir el camino que debíamos tomar en un medio de comunicación.

Los profesionales formados en aquella época hemos tenido pocas referencias directas de la infografía periodística. ¡No habían! Nos copiábamos unos a otros. El método era, más bien, ensayo error.

No obstante, si se pueden destacar algunos colegas contemporáneos que habían iniciado el camino analógicamente unos años antes y que tuvieron una mayor influencia en mi generación. Este es el caso de Nigel Holmes, quien desde Time Magazine y gracias su enorme talento elevaba la misma línea de diagramas estadísticos ilustrados del USA Today a un nivel superior, tanto comunicativo como gráfico. Mi trabajo conocido como ‘el gráfico del pan’ seguramente no habría sido posible sin la influencia de Nigel.

Pero quizá el referente contemporáneo más importante de aquellos años sea el trabajo de John Grimwade, el uso de la paleta de colores con fines comunicativos, la aparente simplicidad de unas ilustraciones rigurosas con la realidad y, sobre todo, el sometimiento de la estética al contenido informativo fueron fundamentales en la profesión. Desde mi punto de vista Grimwade sentó algunos de los principales criterios que siguen rigiendo la profesión en la actualidad.

Pero estas son solo algunas referencias directas de la infografía periodística de aquellos primeros años. Las influencias son un tema muy importante para mi. No me parece que sea posible crear algo absolutamente nuevo. Siempre se trata de la adaptación de una adaptación de una adaptación… Una persona atenta, abierta y sensible esta expuesta a todo tipo de influencias todo el tiempo, desde todos los entornos. Esas influencias están ahí cuando trabajamos. Cuanto mayor es el número y más variadas son, más se desdibujan y más personal parece finalmente el resultado de nuestro trabajo. Mis influencias desde el ámbito de la infografía son poquísimas. Son mucho más numerosos los casos desde el diseño gráfico, las artes plásticas, el cine, la literatura y muy especialmente la música. Puede resultar extraño, pero yo siento que la poética de Bob Dylan, el cine de David Lynch, los poemas de Whitman, las pinturas de Bacon, el diseño del colectivo Tomato o las reflexiones de Andrea Fraser, han influido en mi trabajo más que otros infografistas.

Hay que diferenciar también entre influencias y referencias. Los referentes por fortuna son pocos y difíciles de encontrar. El referente modifican el modo en que vemos el mundo y por tanto nuestro trabajo de modo más profundo.

Como referentes siempre cito al escritor W. S. Burroughs y al artista Marchel Duchamp. Ambos han sido y son un catalizador de cambio en mi visión del mundo en general y de la comunicación en concreto. Otros vienen y van, pero siempre regreso a Burroughs y Duchamp.


En más de 20 años de carrera infográfica, viajando y conociendo a colegas de todo el mundo, ¿cómo ha visto cambiar la profesión desde entonces?

Se ha popularización el termino, ahora si digo que me dedico a la infografía, quien me escucha cree saber de que se trata. En veinte años hemos visto como se implementaba la infografía en todos los medios de comunicación. Primero en papel, luego en los soportes digitales. Se han asentado una serie de conceptos, de criterios que definen la profesión, un marco dentro del cual moverse. Hemos pasado del ensayo/error a unos parámetros –casi- académicos. En la mayoría de medios el infografísta ha pasado de ser considerado un artista gráfico a un periodista más con una herramienta singular para el ejercicio de la profesión. En los ochentas se abuso de la cantidad y el tamaño de las infografías ilustradas, a veces con información deficiente; en los últimos años y hasta hace poco el abuso se producía en visualizaciones de datos difíciles de comprender y de poca calidad informativa. Tras estas modas hemos encontrar el uso adecuado en cantidad y calidad.

En resumen: la infografía ha madurado, hoy es mucho más sería y confiable. Esto ha supuesto también cierta perdida de improvisación, de frescura, de sorpresa. Aspectos que no me parecen despreciables.


Su conferencia en la Bienal Brumen se ha estructurado en torno a las lecciones de advertencia de la recopilación, el análisis y la comunicación de datos. Viniendo de un periodista maestro y artista infográfico, muchos de los asistentes tal vez se sorprendieron al escucharlos. ¿Siente la necesidad de hablar en contra de un hecho y la obsesión de datos de la sociedad?

Es cierto que en la presentación fui muy claro al respecto: “los datos colectivos no pueden aportar nada de valor al individuo”. Con ello no quiero decir que no puedan resultar un aporte valioso al colectivo. Pero no se deben utilizar como reflejo de los deseos de los individuos y, sobre todo, debemos guardarnos de intentar vernos reflejados en ellos, pues solo conseguiremos desconcierto y frustración. Los datos del colectivo somos todos, por tanto no son nadie. Son un mito. Una especie de mentira.

Cuando mi trabajo se encuentra expuesto en un espacio de arte o es difundido por un medio de comunicación, esta ‘advertencia’, como tu le llamas, no es evidente. Al menos no en una primera lectura para la mayoría de personas. Por supuesto se puede extraer la conclusión del absurdo, cuando no del peligro, que la datificación del individuo puede reportar, pero esa es solo una parte del mensaje y, desde luego, no la primera ni la más relevante. Yo no tengo un especial interés en advertir sobre el potencial peligro de la datificación. Es una lectura obvia para un erudito en comunicación, no para un espectador/lector común. Para estos creo pasa desapercibido.

Utilizo datos para intentar trazar al individuo. Los datos son el canal –podría ser otro- lo importantes el tema: el individuo. Aprovecho esa obsesión moderna por los datos para que mi trabajo resulte efectivo. No es mi interés por los datos, es el interés de los demás por ellos el motivo por el cual los utilizo.

Para quien no está familiarizado con las técnicas narrativas visuales de la infografía el primer mensaje es el contenido, lo que los datos explican. En mi trabajo al tratarse de datos de una única persona (generalmente yo mismo) el mensaje es lo que hace una persona concreta, frente a una situación concreta en un momento dado concreto.


¿Vas a decir que datificación se ha convertido en una ideología, incluso en la predominante?

Ideología es una palabra de calibre grueso, pero sin duda nunca antes los datos habían gozado de tanta presencia ni se les había otorgado tanto valor. En gran medida por una cuestión muy sencilla: no disponíamos ni de la cantidad ni de la calidad de los actuales. Hoy se recogen cantidades ingentes de datos que van directamente de nuestros terminales informáticos a los data center. Anteriormente se interpelaba al ciudadano, con el lógico margen de ‘error’ que hoy no existe. ¿Donde estabas el 3 de marzo a las 10.13h cuando comprabas un libro en internet y como te sentías escuchando determinado tema musical? Es algo que no podemos recordar. Gobiernos, entidades ‘públicas’ –entre comillas-, empresas privadas como Google, Instagram, Spotify, Facebook, Amazon… lo saben y lo tienen almacenado en forma de datos. En cuanto a conducta cuantificable se refiere, saben más de nosotros que nosotros mismos. Por tanto es innegable la presencia e importancia de los datos hoy. Estamos en un mundo donde vivir es colaborar con los datos.

La infografía, una herramienta de comunicación de por si vinculada histórica y culturalmente a la ciencia y, más recientemente, al periodismo de precisión —es decir a la búsqueda de la panacea de la objetividad— puede ahora dibujar realidades que no podíamos ver —acaso imaginar— gracias a una nueva materia prima obtenida sin la intermediación del factor humano: los datos digitales. Nuevas tecnologías nos permiten procesar billones de datos y crear representaciones visuales que incluyen todos los datos. No son estadística, no hablamos de promedios, no están editados. Por tanto mis datos están incluidos. Esto ejerce un poderoso efecto seductor sobre las personas: en los datos estoy yo: yo soy los datos.

Finalmente, presentado con una estética efectiva (paracientífica), el resultado es entendido demasiadas veces como ‘verdad’. En este sentido los datos han tomado el relevo a la imagen. No hace demasiados años se confundía la fotografía o la imagen televisiva con ‘la verdad’. Afortunadamente hoy somos más críticos con los medios de comunicación en general y en particular con la representación de la realidad mediante la imagen. Sin embargo aprecio una especie de fe en la visualización de datos. Cuanto más compleja y mayor número de datos contenga una visualización de datos más ‘verdad’ parece ser. La fe es muy peligrosa: uno se encuentra expuesto a tragarse las mentiras más increíbles. Mentiras que se producen demasiado a menudo, a veces como resultado de una mala praxis profesional, sin una deliberada ausencia de ética, pero que finalmente tienen el mismo pernicioso resultado.


A pesar de la rápida difusión de la visualización de datos, los artistas infográficos españoles (y latinos) se han conocido a lo largo de los años por una gran habilidad ilustrativa, creando a menudo gráficos explicativos elaborados, incluso a mano. ¿Qué dirías que contribuyó a esto?


Mientras que de la infografía ilustrada podemos encontrar ejemplos editoriales desde el año 1.700, la visualización de datos es un fenómeno relativamente reciente. Como comentaba en la primera pregunta España gozó de un lugar privilegiado en la popularización de la infografía periodística de mediados de los años ochenta. En aquella época no existía visualización de datos como hoy lo entendemos. Generalmente se trataba de ilustraciones descriptivas y de representaciones estadísticas. Por tanto tiene sentido que los profesionales españoles y posteriormente los latinos, desarrollaran una especial destreza en esta forma de infografía.

En cuanto a la elaboración de este tipo de trabajos ilustrados de forma manual el trabajo que desarrollamos en el diario argentino Clarín creo que tiene un lugar protagónico. A la vista de la cantidad y el tipo de trabajos que se elaboraban en Latinoamérica a mediados de los noventa, cuando llegué a Clarín para construir el departamento de infografía, la impronta es evidente. En aquellos años en España y EE.UU. las ilustraciones de las infografías se realizaban casi exclusivamente en ordenador. En Argentina no se publicaban infografías, no habían referentes cercanos y eso supuso la posibilidad excepcional de replantear conceptos que en España dábamos por cerrados. De ese espacio nacen una serie de trabajos elaborados íntegramente con técnicas manuales, más cercanas a las artes plásticas que a la ciencia, de los cuales ‘La ballena franca’ sea, quizá, el caso más conocido.

Hay que tener en cuenta que en aquella época Clarín, con una tirada diaria de un millón doscientos mil ejemplares diarios vendidos era, con mucha diferencia, el diario en habla hispana con mayor difusión del mundo. Clarín se encontraba inmerso en un profundo proceso de rediseño y reingeniería y otros grandes medios del continente estaban muy atentos al resultado. Durante los años que dirigí el departamento de Clarín trabajé, también, como asesor para otros medios de gran influencia en otros países de la zona como Folha de Sao Paolo o Editora Abril en Brasil o El Comercio y La República en Perú. Mis asesorías incidían, entre otras cosas, en las posibilidades expresivas del trabajo manual más plástico. También parte de mi trabajo como asesor consistía en la recomendación de un profesional que pudiera crear un departamento como yo había hecho en Clarín. Evidentemente elegía profesionales en sintonía con mis criterios que desarrollaron trabajos muchas veces ganadores de premios internacionales. La influencia de Clarín en aquellos años se puede apreciar también académicamente mediante diversas tesis doctorales en semiótica y comunicación, como la conocida A construçao da expressividade na infografia: um estudo de criaçôes de Jaime Serra' de Marcelo Plieger, uno de los más destacados profesionales de Brasil.


Su reciente trabajo, y la conferencia en la VIII Bienal Brumen, le ponen la vida personal frente y centro, a menudo en detalles íntimos. ¿Qué motivó su cambio de trabajo periodístico?

Es evidente la diferencia entre el trabajo que realizaba a fines de los años 90 y principios del 2000 y mi trabajo actual. Sin embargo yo no lo he vivido como una ruptura. Lo siento como una evolución lógica de los que siempre han sido mis intereses y encuentro entre ambos periodos muchos nexos en común.

A diferencia de ahora, a fines de los años noventa mi interés se centraba más en la narración que en lo narrado. Sin embargo si mis trabajos resultaron innovadores de esos años, no fue solo por el aspecto formal rupturista en que eran tratados, este era el aspecto más evidente. En muchos casos también era singular la temática tratada; una cuestión sobre las que en aquella época ya tenía el control: la elección de los temas a tratar dependía de mi. Temáticas cotidianas, populares, sobre las que el lector, quizá, nunca se había cuestionado y que los medios no trataban, abordadas desde un punto de vista que tenían como eje central al lector, al sujeto. En algunos casos interpelándole a participar.

Es evidente que en mi trabajo ha habido una evolución radical en este sentido: desplazar al sujeto del centro hasta convertirlo en el propio tema. Si antes el tema era la yerba mate, ahora es el café que consume un individuo concreto; si antes era todo lo que se puede saber sobre nuestra sexualidad según el modo en que escribimos, ahora es la vida sexual de una pareja en concreto.

El hecho de que antes me centrase en describir y ahora en analizar, tiene como resultado que haya pasado de unas representaciones realistas a otras abstractas. Pero aquí también existe un nexo: su tratamiento analógico. Antes suponía un modo de acercarse al lector mediante la calidez del trabajo manual y de potenciar el contenido informativo mediante el estilo y la técnica. El trabajo manual resulta en una pieza única, que ahora enfatiza en que lo representado –datos- corresponde a una persona concreta. Una pieza única sobre un único individuo. Tampoco es un tema menor lo paradójico que resulta tratar de este modo los datos, que toman relevancia con el mundo digital.

Finalmente el hecho de que ahora además de publicar en medios exponga mi trabajo en espacios de arte también me resulta un proceso. Una ampliación del campo de batalla: no se trata de renunciar a la mirada de ‘el lector’, si no de sumar la de ‘el espectador’, ambas muy diferentes. El papel escrito y la sala de exposiciones son ámbitos complementarios donde los mismos trabajos –para mi sorpresa- funcionan.

Con todo lo dicho, aunque quizá los cambios sean pocos, son tan importantes que, al menos en primera instancia la diferencia entre ambas épocas resulta radical.

Algunos colegas, especialmente del ámbito artístico, sugieren que me he desplazado claramente del periodismo al arte. Otros, del ámbito periodístico, que se trata de un nuevo y singular modo de hacer periodismo. Para mi, que en esta evolución temía desplazarme del periodismo a ninguna parte, ambas opiniones resultan motivo de celebración.


Su conferencia comenzó describiendo la relación íntima con su esposa, a través de una visualización de datos. Más tarde nos mostró gráficos de la dinámica emocional de su familia y un análisis de los hábitos de recolección de su hijo. ¿Cuán importante es para usted contar las historias humanas detrás de los datos?

En mi trabajo me represento a través de la datificación de mi actividad cotidiana, o mejor dicho de la percepción de esta. En efectos prácticos estas datificaciónes no tiene ninguna utilidad. No necesito realizar una visualización para saber, por ejemplo, que la relación con mi pareja es buena o está en crisis. Tampoco me parece que mis datos puedan ser interesantes para los demás. Yo no soy nadie. Pero es esto, precisamente, lo que permite que la propuesta funcione: el espectador pone el foco en el tema y en la forma de visualizarlo más que en los propios datos representados. De tal modo que casi de forma inconsciente se encuentra construyendo mentalmente su propia datificación, con sus propios datos, utilizando la representación propuesta en mi visualización. Cuando esto sucede lo considero un caso de éxito.

El sujeto, el individuo, es lo más importante para mi. Es, de hecho, lo único importante. De ahí que los temas sobre los que trabajo sean comunes a cualquier ser humano: la sexualidad, la relaciones sociales, los hijos… Son temas relevantes por que forman parte del humano, se practiquen o no, se aborden o se quieran ignorar. Mi trabajo habla de un individuo cualquiera, concreto y mesurable e invita al espectador a que empatice con el para poder verse a si mismo reflejado. Quiero pensar que mi trabajo es un ‘yo’ con el que cualquiera puede vestirse.


Con todos los desarrollos recientes en infografía y visualización de datos, ¿dónde ves el periodismo visual evolucionando en los próximos años?

El periodismo visual, el fotoperiodismo, el diseño editorial, todas las facetas que forman parte del periodismo escrito –entendámoslo así, ya que finalmente contienen o acompañan la palabra escrita- corren de la misma mano. Si el futuro del periodismo es bueno, la infografía en concreto y el periodismo visual en general, gozará de un excelente futuro. El soporte, analógico o digital, no es relevante. Ese no es el debate. Se puede hacer buena infografía en ambos soportes adaptándonos a la singularidad de cada uno. El debate es sobre el periodismo escrito en si mismo. Sobre su supervivencia cuando el modelo de negocio que ha funcionado durante todo el pasado siglo esta en una profundísima crisis de la cual no se sabe como salir. El problema no es la inevitable muerte del papel, el problema es que no hemos encontrado un buen modelo de negocio para hacer periodismo en soporte digital. A la luz de este presente no puedo augurar un buen futuro para el periodismo escrito. Lo cual me parece grave para la salud de nuestros modelo social.

El presente y el futuro del periodismo está en la radio –¡quien nos lo iba a decir!- y en la televisión, el soporte visual por excelencia, donde, probablemente por su propia naturaleza visual, la infografía ha sido menos relevante: es menos necesaria.

A diferencia de décadas pasadas, hoy algunas de las mejores infografías ya no se hacen con fines periodísticos. Se han abierto nuevos espacios donde la infografía se intuye necesaria: la publicidad, las redes sociales, las aplicaciones para teléfonos móviles… En la visualización de datos no se trata de si la infografía tiene futuro, los datos sin la infografía no se podrían visualizar, por tanto, en la practica, los datos sencillamente no existirían.

Estamos en el mejor momento para la infografía y lo es, también, para el infografísta. Hoy cualquier ciudadano lleva encima al menos un dispositivo con el que capturar imágenes y dispone de acceso a plataformas de difusión de esas imágenes. Algo parecido sucede con la palabra. Pero no cualquiera dispone de las herramientas físicas y de conocimiento para hacer una infografía, ni las redes sociales permiten una difusión que explote su potencial. Así que la demanda de infografías es más alta que nunca mientras que el número de profesionales cualificados es insuficiente. Pero esto supone también un factor peligroso: la deficiente calidad de los resultados debido al intrusismo profesional. La mala praxis es algo cotidiano, hasta el punto en que se denominan infografías ‘cosas’ que no lo son. De alguna manera siento un ‘déjà vu’: hemos regresado a principios de los años 80 cuando los conceptos de la profesión no estaban claros. Basta realizar una búsqueda de imágenes en Google con el termino ‘infografía’ para encontrase con que lo que incluyen las primeras páginas del resultado de búsqueda son cualquier cosa menos infografías. Así que, como decía antes: "ahora, si digo que me dedico a la infografía, quien me escucha cree saber de que se trata”, pero sospecho que hablamos de cosas distintas. 


Conversando con Aljaz en Liubliana


Links relacionados:
Participación en la 8ª Bienal de la Fundación Brumen
'Los medios no deben hablar de la verdad'
Entrevista en el diario esloveno Dnevnik con motivo de la pasada Bienal Brumen
'Dialograma'
Monográfico sobre el sismo mexicano del 19 de septiembre del 2017
Centro de Cultura Digital, Ciudad de México, 4 de noviembre del 2017




Delimitación del 'terreno de juego'. Sin distinción de jugador. (página 45)



Hace poco más de diez años el diario de Barcelona ‘La Vanguardia’ se encontraba inmerso en un profundo rediseño dentro del cual se pretendía que la infografía tuviera un espacio protagonista. El proyecto estaba dirigido por Pablo Martín, sin duda uno de los mayores profesionales del diseño editorial de nuestro país. Rosa Mundet, creadora del Departamento de Infografía de ‘La Vanguardia’ a finales de los años ochenta, dejaba la dirección del departamento para centrarse en el diseño de suplementos.

En ese marco, y como consultor externo, inicié mi relación con el diario, desarrollando el más amplio manual de estilo que había elaborado hasta la fecha y aplicándolo a numerosos números cero que marcaban la pauta de lo que debía –deseábamos- que fuera las nueva infografía del diario. La afortunada colaboración desembocó en mi incorporación a la redacción como responsable de la infografía del diario y sus suplementos.

En la década que he dirigido el departamento varios colegas se jubilaron, entre ellos Jordi París, que había dado forma y dirigido el departamento junto con Rosa Mundet desde inicios de los noventa. París fue uno de los impulsores de la infografía en España y un referente personal por su personalísimo estilo.

Otros profesionales se incorporaron a la sección: Alan Jürgens, que participó del proceso de rediseño y con el cual ya había trabajado anteriormente en Clarín. Clara Penín, formada como infografísta en el propio diario y Raúl Camañas al que conseguí seducir para que dejase su Valencia natal y se mudase a Barcelona. Estos nuevos profesionales junto con el experimentando equipo ya existente, son los primeros responsables del trabajo de una década cuyo balance valoro de forma extremadamente positiva.

'La Vanguardia' me ha permitido desarrollar plenamente la forma en que entiendo mi oficio y me brindó, también, la posibilidad de experimentar de forma radical mediante una columna que en formato de opinión publiqué durante siete años y que, de alguna manera, es la responsable del transito hacia los nuevos caminos que desde hace unos años abordo y a los cuales ahora deseo dedicarme en exclusiva.

Por este principal motivo recientemente he dejado el diario. Con el mismo entusiasmo con el que me incorporé. Apasionado con numerosos proyectos con los que seguir aprendiendo, ahora hacia nuevos y desconocidos caminos.

Tengo la enorme fortuna de dejar el diario en un momento dulce en lo que a su infografía se refiere. Valga, sólo como acento de ello, el hecho de que en la última edición de los premios Malofiej, los más prestigiosos de la profesión, 'La Vanguardia' viera reconocido el trabajo hecho durante el año 2016 como el diario más premiado del mundo, solo por detrás del siempre imponente New York Times.

Un nivel que estoy absolutamente convencido que se mantendrá –si no aumentará- tras mi partida. La más clara prueba de ello la tenemos en que, de hecho, ya es así: con interrupciones, durante buena parte del año pasado y del 2016 no he ocupado la dirección del departamento, siendo pues el excelente equipo profesional y humano que he tenido la fortuna de acompañar, el único responsable del gran trabajo que diariamente ha seguido publicado el diario.

 
Son muchísimos los trabajos hechos por la sección de los que me siento orgulloso. Podéis ver algunos en el enlace de mi blog 'infografía periodistica'. Sin embargo tengo especial cariño, seguramente por lo singular de la propuesta, esta visualización que para comparar los datos había que poner el papel a contraluz.

Campaña electoral de Demócratas y Republicanos. Interactuando con los lectores.